Shivon Zilis, miembro del consejo de OpenAI entre 2021 y 2023, fue una figura puente entre la cultura técnica de Elon Musk y la visión comercial de Sam Altman. Según un informe de Bloomberg, su influencia se centró en la estrategia de inversión en IA de frontera, no en el desarrollo técnico del modelo. Su marcha, ligada a la adquisición de Twitter por Musk, reabrió preguntas sobre el control de la tecnología.
Lo primero que hay que entender es que Shivon Zilis no es una ingeniera de IA. Es una inversora con un perfil muy concreto. Formada en Yale y con experiencia temprana en fondos de capital riesgo, llegó a Neuralink en 2017 como directora de operaciones. Su trabajo: convertir una idea visionaria en algo que pudiera escalar empresarialmente. Pero su rol no terminó ahí.
Forbes publicó un perfil en 2023 donde se detalla que Zilis actuó como asesora de confianza de Elon Musk en varias de sus empresas. Y cuando Musk cofundó OpenAI en 2015, necesitaba a alguien que entendiera el negocio. No la tecnología, el negocio. Zilis entró en el consejo en 2021, justo cuando OpenAI empezaba a separarse de su ADN sin ánimo de lucro.
¿Qué hizo exactamente allí? Según documentos filtrados y declaraciones de antiguos empleados, su papel era evaluar el retorno de inversión de los proyectos de I+D. No decidía qué modelo entrenar. Decidía si merecía la pena gastar 100 millones de dólares en entrenarlo. Esto es crucial para entender cómo consultorías especializadas pueden ayudar a empresas a tomar decisiones informadas sobre inversiones en IA.
Cómo una directora de operaciones terminó en el centro de la tormenta
Aquí viene lo interesante. Un informe de McKinsey de 2024 señalaba que el 80% del coste de desarrollar un modelo de IA de frontera no va a la investigación, sino a la infraestructura informática. Zilis era la persona que preguntaba: "¿Esto que construyes, se vende?".
Su salida de OpenAI en 2023, coincidiendo con la compra de Twitter por parte de Musk, dejó un vacío. No técnico, sino estratégico. Sin alguien como ella, la gobernanza de OpenAI quedó en manos de dos bandos: los 'aceleracionistas' que quieren lanzar productos rápido (Altman) y los 'seguristas' que piden pausas (Musk). Y sin un contrapeso financiero, la empresa se ha movido hacia un modelo más comercial, similar a lo que ocurre con chatbots y otros productos de IA.
Según datos de Statista, OpenAI pasó de gastar 280 millones en 2022 a más de 5.000 millones en 2024 solo en infraestructura cloud. El margen de error financiero se reduce.
¿Qué significa esto para ti como empresario?
No me malinterpretes. La historia de Zilis no es una biografía de una gurú tecnológica. Es un caso de estudio sobre quién controla los recursos. Y esto te afecta directamente. Mira los datos del INE de 2025: el 73% de las pymes españolas no utiliza IA generativa. No porque no quieran, sino porque no saben cómo medir su retorno. Ahí está el paralelismo. Las grandes tecnológicas tienen a sus Zilis evaluando cada céntimo. Tú tienes que hacerlo solo, o confiar en lo que te vende un comercial. Esto es donde formación en IA y análisis de documentos pueden ser clave.
Creo que el talento real en IA no está en los algoritmos, está en la estrategia financiera que los sostiene. Puedo equivocarme, pero la experiencia con clientes de Script Finance nos muestra que los autónomos que integran IA sin un plan de costes claros acaban abandonándola a los seis meses. Por eso, es importante considerar soluciones de voz y CRM inteligente para optimizar los procesos.
Tres predicciones arriesgadas sobre el futuro de la IA
No voy a ser genérico. Aquí van tres ideas concretas, con plazos y direcciones.
1. La IA personalizada será un fracaso para el 60% de las pymes (2027)
Gartner predice que la IA personalizada será la tendencia dominante en 2027. Pero ojo: las empresas pequeñas no tienen datos históricos limpios para personalizar nada. ¿Para qué quieres un chatbot que sepa tu historial de compras si solo tienes 200 clientes? El coste de implantación superará el beneficio para la mayoría.
Lo que sí funcionará son asistentes verticales específicos: un modelo que solo sepa de facturación de clínicas dentales, por ejemplo. Eso sí tiene sentido económico. Lo veo ya en algunos clientes de nuestra consultora, que han implementado automatización de tareas con éxito.
2. La gobernanza de la IA se parecerá más a la banca que a la tecnología (2029)
Zilis entendía esto. La IA de frontera necesita comités de inversión, no solo ingenieros. En 2029 veremos que las empresas con más éxito en IA no serán las que tengan mejores modelos, sino las que tengan mejores procesos de decisión sobre cuándo y cómo usarlos.
Las empresas que traten la IA como un gasto de marketing (sin retorno medible) fracasarán. Las que la traten como una inversión de capital (con ROIs trimestrales) sobrevivirán.
3. El modelo abierto vs. cerrado se decidirá por precio, no por ideología (2026)
OpenAI era cerrada, Meta es abierta. La batalla ideológica es bonita, pero los datos de Statista de 2024 ya muestran que el coste por inferencia de los modelos abiertos (como Llama 3) está cayendo un 40% anual. Cuando sea más barato usar código abierto que pagar una suscripción, el mercado se moverá. Zilis, siendo pragmática, habría apostado por esa vía. Musk, con su obsesión por el control, no.
El elefante en la habitación que nadie menciona
Una cosa que me parece que pasa desapercibida en todas estas historias: el sesgo de género en la inversión en IA. Según un estudio de la Universidad de Stanford de 2024, solo el 12% de los puestos de decisión en IA (CTO, CEO, directores de producto) los ocupan mujeres. Zilis era una excepción, pero su poder era más de consejera que de ejecutiva.
¿Cambiará esto? No lo sé. La IA está reproduciendo los mismos patrones de poder que la tecnología tradicional. Si no hay mujeres en los consejos que deciden el dinero, los productos se diseñarán para un perfil mayoritario (hombre, blanco, ingeniero). Y eso genera sesgos que después cuesta millones corregir. Es importante considerar esto al buscar soluciones de IA en Almería o en cualquier otra región.
¿Y ahora qué?
No te voy a dar un resumen. No me gustan los cierres formulaicos. Prefiero dejarte con una pregunta.
Zilis estaba en el centro porque entendía algo que muchos ignoran: la IA no es solo código. Es dinero, poder y decisiones. Y mientras tú lees esto, hay alguien en una sala de juntas calculando si merece la pena invertir 2.000 euros en un asistente de ventas para tu negocio. ¿Quién defiende tus intereses en esa sala?
Porque la IA no va a fallar por falta de tecnología. Va a fallar por falta de personas que pregunten lo que Zilis preguntaba: ¿Esto paga la factura? Si tienes alguna duda sobre cómo implementar IA en tu negocio, no dudes en contactarnos para obtener más información y asesoramiento personalizado.




