Sí, la IA puede automatizar hasta el 90% del trabajo repetitivo en edición de imágenes, como demuestra el caso de GreenPhoto. Una empresa de fotografía en Málaga redujo sus costes de edición un 80% y multiplicó su capacidad de producción sin contratar a más personal. No es magia: es entrenar un modelo con tus propias fotos y dejarlo trabajar.

El desastre de los 300 euros por catálogo

Trabajas 14 horas seguidas, ajustando fondo por fondo. Llevas 200 imágenes de 500. Quedan 3 días para la entrega. Y el editor que te ayuda te dice: "Jefe, este filtro no me sale igual en todas, hay que repetir la mitad de las que he hecho". Esto es un infierno real para cualquiera que se dedique a la fotografía de producto. No es difícil. Es jodidamente tedioso. Y caro.

Sofía Gómez, dueña de GreenPhoto, lo sabía mejor que nadie. Su estudio en Málaga se centra en fotografía de catálogo para tiendas online: camisetas, zapatos, accesorios. El pan nuestro de cada día. 500 imágenes por proyecto, de media. Y cada imagen necesita:

  • Quitar el fondo (fondo blanco, por estándar de cliente)
  • Ajustar el balance de blancos (que no te quede la camiseta azul como si fuera gris marengo)
  • Aplicar el mismo filtro de color y nitidez (para que el catálogo parezca un conjunto, no un collage)

Hasta ahí, todo rutina. El problema es que una imagen bien editada, con calidad profesional, lleva entre 5 y 8 minutos si la hace una persona con experiencia. Multiplica eso por 500 imágenes y tienes entre 2.500 y 4.000 minutos. Entre 40 y 67 horas de trabajo. Por un solo proyecto.

Dato clave

Según COEXPHAL, el coste laboral en el sector servicios en Andalucía ronda los 18 euros por hora (2024). 60 horas a 18 euros son 1.080 euros solo en mano de obra para un catálogo. El cliente, por otro lado, paga unos 2-3 euros por imagen editada. Las cuentas no salen.

Sofía se dio cuenta en pocos meses: estaba ganando dinero solo porque ella misma trabajaba 12 horas al día. Si contrataba a alguien, el margen se evaporaba. Y si crecía, explotaba. El clásico dilema del autónomo que no quiere dejar de serlo pero tampoco quiere morir en el intento.

Lo que intentó antes de la IA (y por qué no funcionó)

Sofía no es ingenua. Lleva 8 años en esto. Probó cosas.

Primero, plantillas de Photoshop. Te ahorran un poco, pero cada imagen tiene una iluminación distinta. La plantilla te deja la máscara mal y tienes que ajustar manualmente. A la tercera imagen ya pierdes la paciencia.

Luego, servicios low-cost de edición en India o Filipinas. Le salían a 0,50 euros por imagen. Guay. Pero la calidad era irregular: fondos mal cortados, colores desviados, y el tiempo de respuesta era de 48 horas. Para un proyecto de 500 imágenes, eso son 10 días de ida y vuelta, más revisiones. Inviable con plazos ajustados.

Probó software de auto-eliminación de fondo tipo Remove.bg o similares. Funciona bien para fotos simples: un producto aislado sobre un fondo liso. Pero cuando tienes una modelo con el pelo suelto, o un jersey de lana con textura, o un vaso transparente con líquido, el resultado es cutre. Bordes fantasma, trozos de fondo que se cuelan, transparencias mal resueltas.

El tema es que la edición de catálogo de calidad no es solo quitar fondo. Es que el producto parezca que vale lo que cuesta. Y eso requiere un ojo humano... o una máquina muy bien entrenada.

Punto clave

La IA no reemplaza al fotógrafo. Reemplaza las horas de trabajo repetitivo que ningún fotógrafo disfruta. El valor real está en la dirección de arte, la iluminación y el criterio estético. Eso es lo que Sofía debería estar facturando.

El día que llamó a Almería

Sofía llevaba seis meses dándole vueltas a la IA. Había leído sobre modelos de generación de imágenes, sobre Stable Diffusion, sobre lo de los filtros mágicos. Pero todo le sonaba a postureo de Silicon Valley. Hasta que un cliente le preguntó si podía hacer un catálogo de 1.200 imágenes en 5 días. Sofía dijo que sí, claro (qué va a decir, que no, si el cliente paga 4 euros por foto).

Esa noche, buscando desesperadamente soluciones, encontró un post de Script Finance. No era un anuncio estridente. Era un caso práctico de una tienda de muebles que había automatizado la creación de descripciones de producto. Le sonó a cosa seria. Escribió un email.

Jesús Basterra le respondió en menos de 24 horas. "Cuéntame tu problema exacto". Sofía se lo contó: 1.200 imágenes, fondo blanco, filtro uniforme, pero cada foto tiene condiciones de luz distintas porque se rodaron en dos sesiones diferentes. Y hay modelos con pelo, gafas, transparencias.

Lo gordo viene aquí. Jesús no le vendió humo. Le dijo: "Mira, podemos entrenar un modelo con tus últimas 500 fotos bien editadas. El modelo aprenderá el estilo de tus editores: cómo recortas, qué tono de blanco usas, cómo ajustas las sombras. Luego lo probamos en 50 imágenes nuevas y vemos si te sirve. Si no, no pagas".

Eso fue lo que convenció a Sofía. Sin riesgos.

Dos semanas de pruebas y ajustes

El equipo de Script Finance, con José Antonio Manzano al frente de la parte técnica, se puso a trabajar. No te voy a contar los detalles técnicos porque te aburrirías, pero el proceso fue más o menos así:

  1. Recopilación de datos: Sofía les pasó 500 imágenes originales (RAW sin editar) y sus correspondientes editadas (PSD con las capas). El modelo necesitaba ver el antes y el después para entender qué cambios se hacían.
  2. Entrenamiento inicial: Con 400 de esas imágenes, se entrenó un modelo base. No era un modelo de quitar fondo genérico. Era un modelo que había visto exactamente cómo Sofía quitaba fondos a camisetas de manga corta, a vestidos de encaje, a zapatos de tacón. Aprendió sus trucos.
  3. Validación: Las 100 imágenes restantes se usaron para probar el modelo. Y aquí llegó el primer problema.
Ejemplo real

El modelo hacía un trabajo excelente en el 80% de las imágenes. Pero en ese 20% fallón, los errores eran tontos: confundía el pelo suelto con el fondo cuando el fondo era gris claro, o dejaba un halo alrededor de objetos metálicos con mucho brillo. Nada que no arreglara un editor en 30 segundos, pero si tienes que revisar 1.200 fotos, esos 30 segundos por 240 imágenes son 2 horas de revisión.

Sofía estuvo a punto de tirar la toalla. "No es perfecto", dijo. Jesús le recordó que lo perfecto es enemigo de lo bueno. El modelo no necesitaba ser perfecto. Necesitaba ser lo suficientemente bueno para que el ahorro de tiempo fuera enorme.

Hicieron una segunda iteración. Añadieron más imágenes de esos casos problemáticos. Metieron fotos con pelos sueltos, con objetos brillantes, con transparencias. El modelo mejoró. No llegó al 100%, pero sí al 95% de acierto sin necesidad de revisión manual.

Los números que importan

Llegó el día del proyecto gordo. 1.200 imágenes. Plazo: 5 días.

Con el método tradicional, Sofía y dos editores freelance habrían necesitado unas 120 horas de trabajo (40 horas cada uno). A 18 euros la hora, son 2.160 euros en mano de obra. Más el coste de gestión, revisiones, etc. Y aún así, probablemente no habrían llegado a tiempo.

Con la IA, el proceso fue:

  • El modelo procesó las 1.200 imágenes en 6 horas (sí, horas). Sofía lo dejó ejecutándose por la noche.
  • A la mañana siguiente, revisó las imágenes con un editor junior durante 4 horas para corregir esos casos problemáticos (unos 60 de 1.200).
  • Coste total en mano de obra: 4 horas del editor junior (18 euros x 4 = 72 euros) + 2 horas de Sofía supervisando (ella se paga 30 euros/hora, así que 60 euros). Total: 132 euros.
Dato clave

Reducción del coste de edición: del 94%. De 2.160 euros a 132 euros. El cliente pagó 4 euros por imagen (4.800 euros en total). El margen pasó de ser ajustado (2.640 euros antes de impuestos y otros costes) a ser de escándalo (4.668 euros).

Lo gordo no es solo el dinero. Es que Sofía pudo aceptar el proyecto. Pudo dormir. Pudo dedicar su tiempo a lo que se le da bien: la dirección de arte, la iluminación, la relación con el cliente. No a pasar 14 horas seguidas borrando fondos como una autómata.

Lo que no te cuentan los gurús

La experiencia de GreenPhoto no fue un camino de rosas. Hubo cosas que fallaron y que Sofía aprendió por las malas.

Primero, el modelo necesita mantenimiento. No es instalarlo y olvidarte. Si cambias de cámara, o de estilo de iluminación, o empiezas a fotografiar un nuevo tipo de producto (por ejemplo, pasas de ropa a bisutería), el modelo se vuelve torpe. Necesitas reentrenarlo con imágenes nuevas. Script Finance le recomendó hacer una sesión de actualización cada 3-4 meses, o siempre que note que la calidad baja.

Segundo, la revisión humana no se elimina, se reduce. Sofía intentó saltarse la revisión en un proyecto pequeño, y se encontró con que el cliente le devolvió 12 imágenes porque el fondo tenía manchas o el color estaba ligeramente desviado. La IA hace el 95% bien, pero ese 5% te puede costar una reclamación. El truco está en que la revisión es mucho más rápida: en lugar de editar 100 imágenes en 8 horas, revisas 100 imágenes en 30 minutos.

Tercero, el coste inicial no es cero. El desarrollo del modelo le costó a Sofía unos 1.500 euros. No es una barbaridad, pero es una inversión que tienes que asumir. Además, el coste de computación (los servidores donde se ejecuta el modelo) ronda los 50-100 euros al mes. Según Jesús Basterra de Script Finance, "el retorno de inversión suele llegar en el primer proyecto grande, pero hay que tener paciencia las primeras semanas de pruebas".

Punto clave

No esperes que la IA resuelva todos tus problemas. Espera que resuelva un problema concreto (en este caso, la edición repetitiva) y te deje tiempo para los problemas que realmente importan: cómo crecer, cómo mejorar la calidad artística, cómo fidelizar clientes.

¿Qué aprendió Sofía?

Seis meses después, GreenPhoto ha triplicado su capacidad de producción sin contratar a nadie más. Sofía ha pasado de hacer 3 catálogos al mes a hacer 8-9. Ha subido sus tarifas un 15% porque ahora ofrece entregas en 48 horas (gracias a la IA). Y lo más importante: ha vuelto a disfrutar de su trabajo.

¿Y si no te dedicas a la fotografía? Da igual. El mismo principio aplica a cualquier tarea repetitiva que tengas en tu negocio: generar descripciones de productos, clasificar documentos, responder emails de clientes, transcribir audios, lo que sea. La clave es identificar ese proceso que te come horas y que sigue una pauta lógica.

Si tienes claro el problema, el resto es técnico. Y para lo técnico, ya sabes que en Almería hay gente que te puede ayudar. Puedes consultar más sobre formación en inteligencia artificial y cómo aplicarla en tu negocio. También puedes visitar el sitio web del Instituto Nacional de Estadística (INE) para obtener más información sobre el sector servicios en España.

Si estás listo para dar el salto y automatizar tus procesos, no dudes en contactarnos en Script Finance para obtener más información y asesoramiento personalizado.