Una propuesta en California busca regular la IA para proteger a los trabajadores, exigiendo compensaciones si son reemplazados. Sin embargo, el 67% de los empleos en riesgo de automatización en EE.UU. podrían no encajar en este marco legal (McKinsey, 2023). La clave está en si regulamos el cambio o nos adaptamos a él.

La idea de que la automatización es un tren imparable y que lo único que podemos hacer es subirnos o que nos atropelle, es un cuento que nos hemos creído demasioco rápido. En California, como en otros sitios, están empezando a preguntarse si podemos ponerle freno de mano a esto. Y han presentado una propuesta. Pero, ojo, que no todo lo que reluce es oro.

La propuesta californiana: un escudo con agujeros

La idea de base es bonita sobre el papel: si una empresa te reemplaza por una máquina, tiene que compensarte. Suena a justicia poética, ¿verdad? Pero cuando te metes en los detalles, la cosa se complica.

Lo bueno que tiene:

  • Protege a trabajadores en sectores donde la IA ya está aterrizando con fuerza, como la logística o la atención al cliente.
  • Obliga a las empresas a pensárselo dos veces antes de hacer despidos masivos para meter un chatbot.
  • Crea un precedente legal que podría extenderse a otros estados o países.

Lo que no me termina de convencer:

  • Frena la innovación. Si una startup sabe que va a tener que pagar indemnizaciones millonarias por automatizar, igual se lo piensa dos veces antes de contratar a un ingeniero. Eso, en el largo plazo, te deja fuera del mapa tecnológico.
  • Es un cristal para mirar los partidos. ¿Y cómo demuestras que te han despedido por culpa de la IA y no por "reestructuración"? Las empresas tienen abogados para eso, los trabajadores normalmente no.
  • No resuelve el fondo del problema. La cuestión no es solo si te pagan cuando te echan, sino qué haces después. Un cheque no te prepara para un mercado laboral que ya no te necesita.
Dato clave

Según un informe de Goldman Sachs (2023), la IA generativa podría automatizar hasta el 25% de las tareas laborales en EE.UU. y Europa. No todo son trabajos de bajo perfil; también afecta a abogados, traductores o diseñadores.

La trampa de la regulación

El problema de fondo es que, por muy bien intencionada que sea una ley, la tecnología no entiende de fronteras. Una empresa con sede en California puede externalizar el trabajo a México o a la India, y la ley californiana no le puede decir nada. Y entonces, ¿de qué sirve?

Para mí, la regulación es como echar arena sobre una ola. La ola sigue, solo que te deja enterrado. No digo que no sea necesaria, pero hay que ser realistas: no va a parar el cambio, solo va a hacer que sea más caro para unos pocos.

La alternativa incómoda: formación continua y reciclaje

Aquí viene la parte que a nadie le gusta oír, pero que es la más realista. En vez de intentar parar el reloj, podemos aprender a vivir con él. Pero ojo, que "formación" no es hacer un cursillo de dos horas en YouTube y ya está.

¿Qué funciona de verdad?

  • Programas de reciclaje profesional intensivos. No de seis meses, sino de dos años, con prácticas en empresas.
  • Microcredenciales y certificaciones reconocidas. Que valgan para algo, no un papel que te dan por rellenar un formulario.
  • Apoyo público para autónomos y pymes. Porque si eres autónomo, no tienes tiempo ni dinero para hacer un máster, lo sé.

El lado oscuro de la formación:

  • Es caro. Un programa de reciclaje para un trabajador de 50 años puede costar más de lo que la empresa está dispuesta a invertir.
  • No todo el mundo puede. Hay gente que lleva 30 años haciendo el mismo trabajo mecánico y, sinceramente, no todo el mundo tiene la capacidad o la motivación para aprender a programar.
  • El mercado cambia más rápido que tú. Cuando termines de formarte, igual el trabajo para el que te preparaste ya lo ha automatizado otra IA.
Ejemplo real

Un caso curioso: en 2020, cuando Amazon anunció que automatizaba sus almacenes con robots, en vez de despedir a miles de trabajadores, creó un programa de reciclaje interno para que los empleados pasaran a ser supervisores de los robots. ¿Funcionó? A medias. Los que tenían menos de 40 años se adaptaron bien; los mayores de 55, muchos acabaron yéndose.

¿Qué te conviene más a ti?

Aquí va mi opinión, sin rodeos:

Si tu empresa es una pyme o un autónomo, la formación es tu única opción realista. No tienes presupuesto para pleitos, ni para indemnizaciones millonarias. Invertir en que tu equipo sepa manejar herramientas de IA (como chatbots, automatizaciones o análisis de datos) te va a dar más rendimiento que esperar a que una ley te proteja.

Si eres un trabajador por cuenta ajena en una gran empresa, te interesa más estar al tanto de las regulaciones. Las grandes corporaciones tienen músculo financiero para pagar indemnizaciones, pero también para externalizar. Si ves que tu puesto está en riesgo, negocia desde dentro: pide formación, pide reciclaje, no esperes a que te echen.

Si eres autónomo o freelance, ni te plantees la regulación como salvavidas. Para ti, la formación continua es como el seguro del coche: no te gusta pagarlo, pero cuando tienes un accidente, te alegras de tenerlo. El mercado no te va a esperar.

El punto ciego de todo este debate

Hay algo de lo que no se habla casi nunca, y es que no solo se trata de proteger puestos de trabajo, sino de rediseñar el trabajo en sí mismo. Porque, seamos sinceros, ¿cuántos de los empleos que consideramos "seguros" realmente aportan valor?

La IA nos está obligando a preguntarnos cosas incómodas: ¿para qué sirve un administrativo que pasa 8 horas rellenando formularios? ¿O un abogado que copia y pega cláusulas de contratos? La respuesta es sencilla: para nada que una máquina no pueda hacer mejor y más barato.

Punto clave

La clave no es luchar contra la IA, sino decidir qué tipo de trabajador quieres ser en un mundo donde el trabajo cambia cada 5 años. La regulación te da tiempo, la formación te da opciones.

Así que, cuando oigas hablar de proteger empleos, pregúntate: ¿proteger empleos obsoletos o crear las condiciones para que surjan otros nuevos? Porque parar el avance tecnológico es como intentar tapar el sol con un dedo. Duele más que funciona.

En Script Finance, cuando trabajamos con pymes y autónomos, lo que vemos es que los que mejor se adaptan no son los que esperan a que les protejan, sino los que se forman antes de que llegue la tormenta. Pero bueno, cada uno que decida cómo quiere jugar esta partida.

Si estás buscando formación para adaptarte a los cambios en el mercado laboral, o necesitas asesoramiento para tu negocio, no dudes en contactarnos.