Hace unas semanas, mientras tomaba un café con Alejandro, dueño de una pequeña agencia de marketing en Almería, me contaba que había estado experimentando con Claude para automatizar algunas tareas. La emoción inicial se había convertido en frustración, porque los resultados no eran lo que esperaba.
Los errores más comunes al usar Claude suelen ser: instrucciones demasiado vagas, no proporcionar contexto del negocio, y esperar resultados perfectos en el primer intento. Para maximizar los resultados, es crucial ser específico, iterar sobre las respuestas, y usar la IA como un colaborador, no como un empleado autónomo.
"Pensé que era magia, y al principio me decepcionó"
Alejandro me lo resumió así: "Mete prisa, Jesús. Yo le decía 'escribe un post para redes sobre nuestro nuevo servicio'. Y lo que me soltaba era un texto genérico, de manual, que no sonaba para nada a mi empresa. Yo pensaba: 'vaya, esto no es tan listo'". Ahí está el primer gran error, y es casi universal. Tratamos a la IA como si fuera un mago que lee la mente. Le damos una orden de dos palabras y esperamos que, por arte de magia, entienda nuestro tono, nuestro público, nuestros matices. Pero Claude no es tu compañero de toda la vida. Es un recién llegado al que hay que poner en situación.La IA no tiene contexto de tu negocio hasta que tú se lo das. Cada prompt es como empezar una conversación con un desconocido muy inteligente, pero que no te conoce de nada.
El arte de dar instrucciones: de vago a concreto
Aquí es donde la mayoría se estrella. Pasamos de un extremo a otro: o pedimos algo muy general, o intentamos microgestionar cada coma desde el primer mensaje. Hay un punto medio. Alejandro me enseñó un ejemplo. Su prompt inicial era: "Genera ideas de contenido para Instagram". El resultado fue una lista de 10 ideas que podrían servirle a cualquier negocio del planeta. Completamente inútil. Le propuse un juego. "Vamos a reescribirlo juntos". En vez de eso, le dije que empezara contándole a Claude quién era él. Algo como: "Soy Alejandro, tengo una agencia de marketing en Almería que se especializa en comercios locales, como fruterías y pescaderías del Mercado Central. Mi tono es muy cercano, uso emojis y hablo como si le estuviera dando un consejo a un vecino. Necesito 5 ideas de posts para Instagram que ayuden a estos comerciantes a vender más en verano".Prompt malo: "Escribe un email comercial". Prompt bueno: "Eres el responsable de ventas de una ferretería familiar en Almería. Quieres escribir un email a tu lista de clientes (principalmente hombres entre 40-65 años, manitas del hogar) para promover una nueva marca de herramientas de jardinería que es más ligera y fácil de usar para personas mayores. El tono debe ser de confianza, de 'te recomiendo esto porque sé del tema'. Incluye una oferta de lanzamiento: 15% de descuento si compran en la primera semana. Máximo 150 palabras."
El mito del "one-shot": nadie escribe un texto perfecto a la primera
"Otra cosa que me pasaba", siguió Alejandro, "es que si la primera respuesta no me gustaba, ya pensaba que la herramienta no valía. Me rendía". Esto es crucial. Yo mismo lo he visto en decenas de proyectos. La gente espera que la IA escupa la versión final, lista para publicar, en el primer intento. Pero eso no es realista, ni siquiera cuando trabajas con un redactor humano. El proceso creativo es iterativo.Según un análisis interno que hacemos en Script Finance con clientes, las personas que obtienen mejores resultados con Claude son las que dedican una media de 3 a 5 intercambios (prompts y respuestas) para refinar un solo entregable, como un email o un plan de acción.
El desastre del archivo sin filtrar: cuando más información es peor
Alejandro dio un sorbo a su café y soltó la que, para mí, es la anécdota más reveladora. "Una vez, desesperado por que me entendiera, le subí un PDF de 50 páginas con nuestro plan de marketing del año pasado. Pensé: 'ahora sí que va a saber todo'. Pues el resultado fue aún más genérico y confuso". Este es un error técnico con consecuencias graves. Arrojar un documento enorme y complejo a la IA, sin una guía de lectura, suele ser contraproducente. La IA se pierde. No sabe qué partes son relevantes para la tarea que le pides. En lugar de eso, la estrategia ganadora es la extracción selectiva. Antes de subir un documento, pregúntate: ¿qué información de este archivo es esencial para lo que quiero hacer ahora?En vez de subir el informe anual de 40 páginas, abre el documento tú primero y copia solo los fragmentos clave: la misión de la empresa (2 párrafos), los 3 objetivos principales del trimestre, y la descripción del nuevo producto que quieres promocionar. Esos 3 trozos de texto se los pasas a Claude con una nota: "Con base solo en esta información, que es de mi empresa, hazme X". La precisión se dispara.
El pecado capital: no revisar ni personalizar
"Confieso que a veces, cuando veía un texto que estaba bien estructurado, lo copiaba y pegaba directamente", admitió Alejandro con una sonrisa. "Hasta que un cliente me dijo: 'Oye, este mensaje suena raro, no parece tuyo'". Claude es un generador de texto excelente, pero no es tú. No tiene tus ocurrencias, tus giros locales, tus muletillas (en el buen sentido). Un contenido generado por IA que no se revisa y se personaliza huele a plástico. Los clientes, y el público en general, lo notan. La revisión no es solo corregir comas. Es inyectar personalidad. Lee el texto en voz alta. ¿Suena como algo que tú dirías en una reunión con un cliente? Si no, cámbialo. Añade una anécdota personal, una referencia local (un lugar de Almería, un dicho de aquí), ajusta el ritmo de las frases.La IA te da el bloque de mármol. Tú eres el escultor que le da la forma final y el alma. Saltarte este paso es entregar trabajo a medias.




